AYUDAR AL QUE AYUDA

Jun 20, 2021

Frecuentemente, las personas que ayudan a otras personas sienten el anhelo de que alguien cuide de ellas. A todos nos gusta abandonarnos en el abrazo del que nos ama, recibir mensajes o sugerencias que nos orienten cuando estamos perdidos, sentirnos acompañados en el proceso de vivir, especialmente cuando las circunstancias se vuelven difíciles.

 

Las personas que ayudan a otras personas suelen ser muy generosas. Su pasión es ayudar a los demás, y por eso se dedican a ello, en muchos casos profesionalmente, pero esa misma generosidad puede conducirlas hasta un desgaste energético, cuando se olvidan de sí mismas para cuidar a otros.

 

Víctor y yo nos hemos encontrado algunas veces en ese tipo de situaciones, que derivan en un agotamiento mental, emocional y físico, tras el que llegan los conflictos y la desgana. De esas situaciones hemos aprendido que el respeto a uno mismo es la base de cualquier profesión, incluidas las altruistas. Si el que ayuda no dedica tiempo para sí mismo, no se permite recibir la ayuda de otros o constantemente prioriza las necesidades ajenas, su energía mermará tanto que no podrá continuar desempeñando su pasión.

 

En cambio, si comienza el día centrándose en sí mismo, en lo que le gusta, en lo que necesita o en lo que le equilibra, y se concede momentos de conexión con su alma, con sus guías, con la Tierra o con el sol, todo cambia en su realidad. No solo dispondrá de más energía, sino que su conciencia podrá expandirse con más facilidad. Le resultará más sencillo afrontar los momentos difíciles, resolver los conflictos, vibrar en la alegría y ofrecer un servicio de calidad a los demás.

 

Vendría a ser como el entrenamiento del deportista de élite, que tiene que cuidar su alimentación, entrenar todos los días y usar el poder de la visualización para imaginarse superando sus límites. Terapeutas, psicólogos, médicos, enfermeras, coaches, formadores, consultores… Todos ellos trabajan con personas, ayudándolas de diferentes formas, cuidando de los demás. Todos ellos necesitan dedicarse tiempo, cuidar de su propia energía, realizar un entrenamiento diario que les libere de lo que, tal vez sin querer, absorben de sus pacientes o de sus clientes.

 

Somos energía, y nuestra energía se mezcla con la energía de la persona a la que ayudamos cuando estamos desempeñando nuestra labor. Nuestra aura debe estar armonizada a la hora de ayudar, para que podamos sostener lo que se genere en la sesión o en el momento de la cura.

 

A veces, esas personas están acompañadas por las almas de familiares que fallecieron y no se fueron a la luz. Tenemos que ser conscientes de eso, si queremos que nuestra ayuda sea completa y efectiva, porque ese puede ser el origen del bloqueo que está impidiendo la sanación física, emocional o mental.

 

Si sientes que tú eres una de esas personas que ayuda a los demás y te gustaría que otros también cuidaran de ti o que te dieran soluciones, recursos y herramientas para ofrecer una ayuda más completa, podemos ayudarte. Últimamente llegan a nuestros cursos y consultas muchas personas que son como tú: epicentros del cambio de conciencia en su ciudad, seres generosos que vinieron para ayudar. Tú también eres importante. Tú también mereces la atención y el amor que dedicas a los demás.

 

AYUDA PARA EL QUE AYUDA

 

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