Reeducar a la mente

Reeducar a la mente
Por Víctor Polo 

La vida está hecha para experimentar. Tú ya has experimentado durante mucho tiempo el dolor y el sufrimiento y ahora, por fin, ya es momento de experimentar lo contrario. Es la hora, es el momento exacto y perfecto, en el que puedes decidirte a hacer un pacto contigo mismo, para reeducar a tu mente y a tu energía.

Comienza ya a atraer todo lo que vibra en la alegría, la plenitud, el amor, la paz interior y el disfrute en general. ¿Cómo? Enfocando tu atención en lo que es bonito y bello.

Date cuenta de que llevas mucho tiempo fijándote en lo que va mal y en lo que no te gusta, para resaltarlo y criticarlo, y que ahora te cuesta un gran esfuerzo hacer lo opuesto.

Cuando estés en cualquier escenario, con cualquier persona, fíjate en cada detalle de lo que hay en la escena. Pero, sobre todo, en lo que te gusta, por insignificante o carente de sentido que sea. Préstale atención, toda tu atención, fíjate en lo que te gusta y elógialo en tu pensamiento e incluso de palabra. Transforma la crítica y el juicio en elogio.

Hay una energía que te rodea, aunque no la veas. Todo lo que piensas, dices y haces, de manera sostenida en el tiempo, impregna esa energía y te convierte en un imán de experiencias, personas y relaciones que son como eso en lo que te estás enfocando.

Luego está la energía universal, que permanece atenta a todo lo que haces, dices y piensas. Para ella lo más importante es poder proporcionarte todo lo que le pides. Pides con tus tres energías creadoras. Si eres capaz de crear con las tres en la misma dirección, lo que pides vendrá verdaderamente rápido.

Busca la coherencia en tu interior, para que la petición sea clara. Si estás sintiendo que quieres hacer algo que hace tiempo anhelas, pero estás pensando que no podrás y nunca haces nada que se dirija hacia eso, estás enviando un mensaje confuso a la energía y ésta te devuelve experiencias, personas y situaciones confusas.

En cambio, si sientes que quieres hacer algo, comienzas a pensar que podría ser posible y te pones a hacer todos los días, diez minutos, eso mismo, o algo que te enfoque en esa dirección y, además, disfrutas haciéndolo, todo tu mundo dará un vuelco de trescientos sesenta grados, porque la energía atraerá a tu vida personas, situaciones y experiencias que te ayudarán a materializarlo de una forma grata.

Al hacer caso de lo que tu corazón quiere hacer sentirás paz, porque él sabe lo que tú necesitas para ser feliz y es muy posible que sea distinto de lo que le hace feliz a tu familia, amigos o cualquier hijo de vecino.

Si eres de los que se siente mal por verse distinto, considera la posibilidad de que tu corazón esté gritando con fuerza que quiere ser y es distinto a los demás, y eso no es malo.

Puede que te aparte de algunas personas que no son como tú, por algún tiempo, pero si te permites el lujo de confiar en lo que sientes en cada momento y te haces caso comenzarán a llegar a tu vida nuevas personas con intereses más parecidos a los tuyos, con enfoques similares, y hasta es muy probable que te encuentres con personas de tu familia de luz.

Las familias de luz son almas que proceden de la escisión de una misma alma en otras muchas. Ahora mismo, en el momento evolutivo que se encuentra el universo, se están produciendo muchos reencuentros de ese tipo y, normalmente, cuando eso sucede, hay algún propósito común para cumplir.

¿Como sé que soy familia de alma de alguien?

Porque cuando le ves o entras en contacto con su energía, la tuya se eleva; porque les quieres sin siquiera conocerles; porque les quieres más que a tu propia familia; se te pasan las horas volando; os volvéis más creativos cuando estáis juntos.

Comienza hoy a enfocarte en lo que quieres atraer a tu vida. Si hay una pelea y una luna llena preciosa, enfoca toda tu atención en los destellos y formas que la luna emite. Si enfocas tu atención en la lucha, la atraerás a tu vida.

Ya hace más de dos años que no tengo televisión, porque aparte de que mermaba mi energía y creatividad, llenaba mi vida de experiencias de miedo, lucha, rabia y separación. Hoy, ya no veo peleas en las calles por las que ando, no voy al médico a que me inyecten una posible prevención para una enfermedad que está patentada por los Estados Unidos y, en general, confío en mí y en la magia de la vida, que en cada momento me demuestra que estoy haciendo las cosas bien. Sobre todo porque, en mi interior, siento paz y me rodeo de experiencias gozosas y enriquecedoras.

Gracias vida.
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