Niños de hoy, ¿confusión o desconexión?

Niños de hoy, ¿confusión o desconexión?
Por Alicia Sánchez Montalbán

Uno de los grandes retos con los que se encuentran los niños de hoy es el tener que adaptarse a un mundo que les queda pequeño. Los niños son portadores de la semilla de la evolución. Encajar en un sistema que no les permite ser quiénes han venido a ser los confunde, los altera y, en muchos casos, desvirtúa su esencia. El gran problema es la desconexión.

Necesitan conectar con el ser de luz que llevan dentro para comprenderse a sí mismos y recordar el propósito de sus vidas. Necesitan conectar con la energía universal para paliar la soledad que sienten en lo más profundo de su ser y que es producto de la separación.

Los padres y educadores tenemos hoy una gran responsabilidad de cara a estos niños. Debemos permitirles SER y expresar el mensaje que llevan en el corazón,porque ellos son el siguiente paso evolutivo de la humanidad en la Tierra. No podemos pedirles que se adapten a un sistema ya caduco. Debemos dejar que ellos, con su inocencia, su espontaneidad y la sabiduría de sus corazones nos muestren el camino del amor. Han venido para eso.

Si se lo impedimos, empeñándonos en que ellos nos escuchen sin hacer caso de lo que tienen que decir, luchando para que hagan “lo correcto”, “lo que debe ser”, lo que nosotros creemos que deben hacer, sin dejar que ellos nos abran el corazón para mostrarnos que existen otras posibilidades, es muy probable que se aparten de nosotros, se encierren en su mundo y se evadan de la realidad.

Muchos niños a los que hoy se les ha diagnosticado déficit de atención son, en realidad, hermosos seres de luz que se niegan a adaptarse a un sistema decadente y, para ellos, tremendamente aburrido.

La creatividad, la alegría y, en definitiva, el contacto con su alma les ayuda a sentir de nuevo la magia de la vida, a mirarla con los ojos de la confianza y el amor, a recobrar las fuerzas para emprender su camino.

En el curso Aprender a canalizar para niños (que actualmente lo realiza Nuria Moreno en Madrid) se fomentan todas esas facetas, para que el niño pueda reconectarse con su ser, con la energía universal y con sus guías espirituales. Ellos les ayudarán a recuperar el equilibrio en sus vidas: primero, en su interior, consigo mismos, y también de cara a los demás. Les darán fuerzas para continuar, les animarán a escuchar la voz del corazón, a creer en sí mismos, les mostrarán el camino: el que ellos se propusieron recorrer antes de nacer. El niño que avanza en contacto con su alma es un niño feliz y equilibrado.

Durante todo el curso, uno de los padres o un familiar cercano puede asistir como oyente para disfrutar con el niño de la magia del curso. Su presencia atenta ayuda al niño a sentirse querido, valorado, escuchado, algo que, sin duda, les alegra el corazón.

Como dice Ken Robinson en una entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia, “todo niño cree ciegamente en su propio talento.” (**) Animarle a desarrollarlo ayudándole a creer en sí mismo es el mejor legado que le podemos ofrecer.
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