El niño que decidió dejar de ser feliz

El niño que decidió dejar de ser feliz
Por Víctor Polo

Vengo a contarte una historia. La historia de un niño que un día decidió dejar de lado todo aquello que le hacia feliz. Decidió dejar de ser feliz y decidió ponerse a hacer aquello que sus mayores le decían.

Él era un niño muy imaginativo, siempre estaba inventándose historias, aunque en el mundo en el que él vivía había mucha violencia y, por ese motivo, la mayoría de las historias que él contaba tenían que ver con armas, guerras, peleas y salvajes encuentros entre rivales.

Su alma y su corazón le gritaban que enfocase su atención en otra cosa: en el amor de su madre, sus amigos, la gente que le quería… Pero él la enfocaba en las peleas, los golpes que le daban cuando era más pequeño y la falta de atención por parte de los que le rodeaban.

Un día decidió, como ya he dicho antes, cerrar su corazón. Cuando uno cierra el corazón lo hace para todo lo que tiene que ver con el sentir. Sentir amor, compasión, alegría, ilusión, emoción, respeto. En definitiva, vivir.

Decidió dejar de vivir y de evolucionar y se centró en maltratar, odiar, guardar rencor a la gente que alguna vez le quiso y luego le dio de lado.

Es todo un arduo proceso de merma de la autoestima. La desconexión se hace patente cada día más. Llega un momento en el que se hace imposible sostener la situación.

Durante un tiempo, en la Era de Piscis, pudo ejercer como persona “normal”, mezclarse con la gente, ganar dinero, vivir su vida lejos de los sentimientos, pero hoy día cada vez es más difícil hacer caso omiso de la llamada del corazón. Quien no está conectado con él empieza a sentir un extraño vacío en su interior por falta de conocimiento de la verdad.

Es un duro trago para el niño que ya es adulto y empieza a ser un duro trago para el niño que aún es niño. Va llegando el momento de decidir ser lo que uno siente o ser lo que todos dicen que debe ser.

El dilema está asegurado.

Depende de la confianza en uno mismo que el mundo se vuelva hostil hacia uno y por tanto uno se vuelva hostil hacia el mundo o que todo sea favorable, te acompañe el amor y la vida vuelva a brillar como nunca debió dejar de hacerlo.
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