En medio de la bruma, confía.

En medio de la bruma, confía
Por Alicia Sánchez Montalbán

Cuando se produce una crisis de cualquier tipo, ya sea emocional, económica, de salud o de pareja, el enfoque puede ser nuestro mejor aliado.

Si colocamos la atención en el conflicto, en su origen o en las consecuencias que genera, la vorágine emocional está asegurada. Especialmente si nos resulta difícil aceptar lo que sucede.

La oposición a lo que está sucediendo genera lucha en nuestro interior, y la lucha nos desconecta del alma. El alma vibra alto. La lucha vibra muy bajo. Al entrar en lucha contra lo que sucede, al no aceptar lo que es, comenzamos a vibrar en la misma frecuencia que la rabia, el miedo o la tristeza. Y entonces nos volvemos incapaces de resolver, avanzar o soportar lo que está pasando.

Ante cualquier conflicto, ante cualquier renuncia, el primer paso es la aceptación. Aceptar con serenidad que las cosas son así en este momento.

El segundo paso es la confianza. Confiar en que lo que sucede lo hace por algún motivo y que tiene su función. Tal vez es necesario que eso se marche para que llegue algo que es mucho mejor.

Quizás necesitamos encontrarnos al límite para volver a conectar con nuestra esencia, el yo más profundo, la verdad del Ser, y descubrir por fin lo que hemos estado ocultándonos a nosotros mismos: que la vida que vivimos no es la que de verdad deseamos vivir y que somos capaces de mucho más.

En momentos de crisis, el ser humano desarrolla la creatividad y la intuición y encuentra soluciones. Acomodado en una situación de aparente seguridad, su espíritu creativo se adormece. A veces necesitamos el reto para avanzar, encontrarnos perdidos para recuperar el verdadero rumbo, el que anhela nuestra alma, que no es más que aquel que nos propusimos antes de nacer. 

Cuando algo se acabe, confía. Deja marchar con serenidad. Acepta el proceso. Busca refugio en la alegría para mantener alta la vibración y posibilitar que la ley de la atracción actúe a tu favor. Haz todo aquello que te haga sonreír. Concédete caprichos con los que disfrutes. Sé tu mejor amigo en esos momentos, manteniendo la conciencia plena de que tú puedes afrontar lo que está pasando, de que saldrás airoso de esa situación.

Ámate hasta el punto de aceptar las emociones de baja vibración que se generarán en ti y llénalas de amor. Permite que tus emociones salgan al exterior y se expresen para mostrarte todo lo que queda en ti por resolver.

Luego deja que se marchen enfocándote en la alegría. Transfórmalas con ella. Procura vibrar alto en medio de la adversidad, sea lo que sea lo que te pase.

Mantente firme. Eres capaz. Dentro de ti hay un ser de luz que no conoce el miedo, que es mucho más grande que el miedo, y que puede iluminarlo con su sabiduría.

Confía. Sigue confiando. La vida te está llevando de regreso a ti.
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