Siguiendo la estela de los guías de luz

Siguiendo la estela de los guías de luz
Por Alicia Sánchez Montalbán

Los guías de luz son seres de vibración elevada que nos muestran el camino a seguir con AMOR Y RESPETO. Su energía nos transmite paz y alegría, nos emociona, y equilibra nuestra propia energía. El contacto con un guía de luz restablece la conexión con nuestra divinidad interior y nos eleva.

Su función a nuestro lado es primordial, porque nos ayudan a recordar quiénes somos y para qué hemos venido a la Tierra, algo que se nos olvida al encarnar y que causa una gran confusión en nuestras vidas. Somos luz, somos amor. Hay una fuente inagotable de amor en nuestros corazones, la morada del alma. Nuestros guías nos lo recuerdan constantemente, para que lo apliquemos en nuestras realidades marchitas y las llenemos de luz. Es así como ellos nos ayudan a transformar nuestras vidas en gratas experiencias de aprendizaje y gozo.

Sus consejos y sugerencias siempre van destinadas a que escuchemos la voz de nuestros corazones, el amor que habla desde nuestro interior para que le abramos paso. Nunca nos obligarán a tomar decisiones con las que no estemos de acuerdo, ni nos impulsarán a realizar actos carentes de luz. 

Los guías de luz respetan inmensamente nuestro libre albedrío y por eso nos ofrecen sugerencias de evolución, sin imponernos su criterio. Nos formulan preguntas, para que descubramos la verdad por nosotros mismos. Respetan nuestros procesos evolutivos, para que seamos nosotros, y no ellos, los que nos vayamos abriendo paso entre la bruma, permitiendo que sea el corazón quién marque el rumbo.

Un guía de luz nunca te dirá que eres más que nadie, pero tampoco menos. Fomentará constantemente tu autoestima, pero también tu humildad. No permitirán que creas que tienes el poder sobre otras personas o sobre el tiempo. Pocas veces te hablarán de hechos concretos que sucederán en el futuro, porque su misión es recordarte que en el presente se encuentran todas las respuestas que necesitas para avanzar. Aquí y ahora están todas las señales, todos lo indicios, todas las experiencias en las que centrar la atención.

Un guía de luz guardará silencio cuando te empeñes en proyectar tu atención hacia el futuro, después de recordarte que así no es. Guarda silencio porque respeta tu libre albedrío y te permite ser. Si, a pesar de sus consejos, tu decides continuar preso del miedo o la desesperanza y transitas por caminos que te dañan, él esperará pacientemente hasta que decidas volver a escucharle. No insistirá en que cambies de rumbo, a menos que tú vuelvas a acercarte a él para preguntarle qué puedes hacer para sanar tu vida o recuperar la paz.

Es importante que le pidas ayuda, porque así le autorizarás para ofrecértela y actuar en la medida de sus posibilidades, que son infinitas, pero que nunca van más allá de los límites de tu plan de vida, ni transgreden la ley del respeto.

Por eso un guía de luz nunca te dirá que él es más sabio que tú y que debes hacerle caso. Por el contrario te dirigirá siempre hacia tu corazón, para que escuches todo lo que hay en él y te hagas caso a ti mismo en primer lugar. Y lo mismo hará respecto a las demás personas. Nunca te dirá que tienes que convencer a otros de que hagan algo que no desean hacer. Puede que te ofrezca un mensaje para alguien, pero no te inducirá a perseguir a esa persona para que cumpla lo que es una mera sugerencia, no una imposición.

Los guías de luz muestran, sugieren, enseñan, pero no obligan, ni coaccionan, ni amenazan. Su función es la de restaurar la confianza en ti mismo y la conexión con tu divinidad interior, no la de ensalzarte por encima de nadie como un ser superior. Puede que te hablen de tu grandeza, de tu belleza, de tu inmenso poder interior, pero no con el objetivo de inflar tu ego, sino con el propósito de ayudarte a recordar que eres sabio, válido y capaz, para que abandones el miedo y te animes por fin a crear tu realidad desde la confianza en ti mismo y con seguridad.

Si permites que tu ego se crezca con sus mensajes y te lleve a creerte superior o más sabio que los demás, puede que tus guías de luz guarden silencio hasta que te des cuenta por ti mismo de que así no es.

Recuerda siempre que ellos te permiten ser, que respetan tus decisiones, que no cuestionan ni juzgan tus actos creadores y que siempre están ahí, dispuestos a ayudarte desde el amor.
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