Ha llegado el momento

Ha llegado el momento
Por Alicia Sánchez Montalbán

Muchas personas vuelven ahora a su realidad cotidiana y se dan cuenta de que “lo bueno se acabó”. Se reinicia la cuenta atrás, una cuenta que resulta demasiado larga, al pensar que hay que volver a ser esclavos de la obligación.La energía que nos rodea nos impulsa, cada vez más, a ser nosotros mismos, a escuchar el corazón y a dar un giro positivo a nuestras vidas. Pero, a veces, el miedo atrapa y entonces nos sentimos pequeños, inseguros e incapaces. Es una buena ocasión para reflexionar, pararse a pensar y darse cuenta de que ha llegado el momento. Ya no podemos postergar por más tiempo la decisión de abandonar lo viejo para dar paso a lo nuevo. Es imposible lo segundo sin lo primero. Se hace necesaria una decisión valiente y definitiva. Sin ella, todo queda a medias; la persona se ve atrapada en una nebulosa de dudas y tristeza.


¿Qué hacer cuando la situación llega a ese punto? Dar un paso. Ser valiente. Probar para comprobar que el universo está deseando apoyar ese avance, que es, en realidad, la única salida.El camino se halla escuchando al corazón y haciéndole caso. Lo contrario crea confusión, insatisfacción y dolor. Si uno se pregunta ¿cómo escucho a la voz de mi corazón?, tiene que volverse valiente, una vez más, para rescatarla. Se encuentra bajo esa montaña de obligaciones y creencias limitantes, con las que la ha apagado; a veces, sin querer; a veces, conscientemente, diciéndose a sí mismo que lo que le sugería era imposible, inútil o demasiado arriesgado.

Hay muchas maneras de escuchar al corazón, pero la más fácil y directa es permitir el silencio. Cuando nos apartamos del ruido externo, en el que vivimos inmersos, le damos al alma la oportunidad de expresarse y, entonces, pueden surgir las ideas, los recuerdos y las sugerencias con las que ella nos muestra el camino a seguir.

Es muy fácil perderse de nuevo en la rutina, que nos deja sin fuerzas ni ilusión, cuando oponemos a la voz del alma una nueva montaña de objeciones. Es imposible, no se puede, qué locura, qué pensarán de mí… Todo eso que tanto nos limita y nos vuelve infelices.

Tenemos todo el tiempo del mundo para evolucionar y decidirnos a avanzar por el camino que nos marca el corazón. Podemos hacerlo en esta vida o en la siguiente. O en la otra, o en la otra, o en la otra… Pero, tal vez, ha llegado el momento de romper la inercia. 
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