El amor a uno mismo

El amor a uno mismo
Por Alicia Sánchez Montalbán

El amor a uno mismo es la llave que abre la puerta de la liberación. Vivimos inmersos en realidades llenas de creencias limitantes. Solemos pensar que debemos anteponer los deseos de los demás a los propios, si queremos ser buenas personas. Nos han dicho repetidas veces que no hagamos esto o aquello porque es una locura o porque vamos a quedar mal. 

Así dejamos de escuchar la voz del corazón y actuamos desde la mente, permitiendo que sean las directrices de otros las que guíen nuestros pasos. Por ese camino, la infelicidad y el descontento están asegurados. 

El amor a uno mismo nos permite liberarnos de todos esos condicionamientos para empezar a hacernos caso a nosotros mismos en primer lugar.

Cuando yo me escucho, me atiendo y me hago caso empiezo a sentir paz interior. La paz interior viene de la mano del amor a uno mismo porque es su primera consecuencia. Es así como el alma nos muestra el alivio que siente, tras meses o años de desconexión interna. 

El alma habla con sensaciones tan claras como la ilusión o la apatía. Nos indica que vamos por buen camino cuando nos sentimos ilusionados por algo. Nos avisa de que no es por ahí cuando algo nos aburre tremendamente o nos causa desgana. 

Es posible que, a veces, la desgana o la ilusión procedan de la mente pero, incluso en esos casos, el amor a uno mismo aconseja atenderse. 

¿Por qué debemos obligarnos a realizar algo que no deseamos hacer? 

¿Por qué no hacernos caso cuando anhelamos algo y confiar en que eso es posible y bueno para nosotros?

En ambos casos, la respuesta es porque tenemos miedo. Miedo al qué dirán, a las posibles consecuencias negativas y miedo a fracasar. El miedo a lo que pueda pasar nos frena continuamente. 

¿Cuántas veces hemos dejado de hacer lo que de verdad deseamos, por miedo a lo que pueda pasar? 

¿Cuánta frustración y tristeza nos queda cuando vemos que los años pasan y nunca sucede lo que deseamos desde el corazón? 

Somos nosotros los que tenemos que dar los pasos para que suceda. El primer paso es tomar la decisión de amarnos a nosotros mismos en primer lugar. El segundo es ser constantes, perseverar, a pesar de la oposición o la crítica ajenas. A pesar incluso de nuestro propio miedo a no gustar, a quedar mal o a ser señalados con el dedo. 

Cuando aprendo a amarme a mí mismo dejo de sentir confusión en mi interior. Es así como abro la puerta de mi libertad, porque me concedo la oportunidad de vivir como yo deseo vivir.
Share by: